Miguel José Sevilla - El pasado 17 de febrero de 2010, los locutores, corresponsales y redactores de “El Recreo” recibieron la visita de Miriam Meda y Samuel Villena, miembros de Radio Ritmo y de la Red de Medios Comunitarios (ReMC) y de miembros de la Plataforma Onda Color (POC) en su centro educativo, el instituto de educación secundaria “Guadalmedina” de la capital malagueña, ubicado en el distrito Palma Palmilla.
El objeto de dicha visita fue la participación de este grupo de alumnos en una sesión informativa sobre las radios comunitarias, el derecho a comunicar, la nueva Ley Audiovisual y los problemas que presenta la consecución de una frecuencia en el dial.
A través de diferentes explicaciones los alumnos pudieron conocer más sobre las radios comunitarias: qué son, qué fin tienen, quiénes pueden participar en ellas, cuál es su papel en la sociedad...
Pero lo más llamativo fue la metodología seguida para explicar algunos temas complejos tales como el reparto de las licencias de emisión, el concepto de “radio pirata” y la limitación del espacio radioléctrico, así como las consecuencias que puede tener la aprobación de la nueva Ley General Audiovisual en las radios comunitarias.
Por ejemplo, para explicar las trabas burocráticas y las dificultades que se le ponen a una radio comunitaria a la hora de conseguir una licencia de emisión, representaron un concurso público de obtención de licencias a través del “juego de las sillas”. En éste quedaron de manifiesto la poca periodicidad de tales concursos (a veces pueden pasar diez años desde el anterior), el trato de favor con el que cuentan algunas emisoras comerciales y la discriminación que sufren tanto particulares como radios comunitarias a la hora de conseguir la licencia.
Posteriormente se habló de la Ley General Audiovisual y del papel que dicha normativa da a las radios comunitarias. Pese a que la nueva ley contempla la figura de la la radio comunitaria, los requisitos que se ponen a este tipo de medio son iguales a los de cualquier otro medio comercial, sin tener en cuenta el hecho de que las radios comunitarias no tienen ánimo de lucro, persiguen un fin social y permiten que cualquier persona ajena a los medios de comunicación “profesionales” pueda poner en práctica su derecho a comunicar. Los alumnos fueron espectadores de una escenificación del trato que las autoridades públicas “competentes” le dieron a los representantes de la ReMC que fueron a presentar enmiendas a la ley.
Muy creativo fue también el modo con el que los ponentes aclararon un concepto tan abstracto como la limitación del espacio radioeléctrico: cada alumno se hizo con un globo que simbolizaba la frecuencia de emisión de una determinada emisora y lo pinchó en un mapa de Málaga. Así todos entendieron que el aire, en materia radiofónica, es limitado, y que conseguir un espacio del mismo para emitir es muy complicado.
Después de la sesión, los alumnos fueron mucho más conscientes del Derecho a Comunicar que tiene toda persona, y de lo difícil que es que gente ajena a las grandes empresas audiovisuales tenga acceso a la posibilidad de decir lo que piensa públicamente. De este modo, los alumnos del Instituto Guadalmedina, es decir, los locutores, redactores y corresponsales del programa “El Recreo”, se dieron cuenta de la necesidad de las radios comunitarias en la sociedad.
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